Hablamos de Afinadores..

Cualquier guitarrista, por recién llegado que esté al asunto de las seis cuerdas (o las cuatro, vaya), sabe de la importancia de tener tu instrumento afinado. Aunque solo sea porque las formas, acordes, escalas y patrones que aprendemos realmente tengan sentido, y no suenen a algo completamente diferente por unas cuantas décimas que tengamos desafinadas tres cuerdas. Pero sobre todo para que la guitarra o bajo tengan la tensión correcta para la que fue concebida y ofrezca todo su potencial. Y también para poder tocar en grupo, vaya, y que el Do de cada uno sea, en fin, el mismo.
 
Afinar es en el fondo sencillo, técnicamente, y todos nos conocemos lo de pisar la cuerda en el quinto traste para afinar la siguiente, blablablá. Esto se puede hacer de oído, claro, o empleando alguna referencia como un tuning fork o la nota que te entregue un compañero de banda. Hay, incluso, quien no necesita ni aquello del quinto traste, ni notas de referencias. Ya sea a base de entrenar el oído (algo que siempre recomendamos encarecidamente), o por ser uno de esos pocos afortunados que tienen lo que se conoce como “oído absoluto”, alguno es capaz de afinar completamente de oído sabiendo perfectamente en qué nota está ajustado cada cuerda.
 
Otros no tenemos tanta suerte. Y si lo que buscas es auténtica precisión en la entonación de tu guitarra, resulta evidente que un afinador está a la orden del día. Afortunadamente, lejos quedan ya los tiempos en que uno de estos aparatos podía resultar prohibitivo. A día de hoy están, literalmente, al alcance de cualquier bolsillo. ¡Demonios, si hasta tenemos afinadores en el teléfono móvil! La única dificultad estriba en decidir cuál es el afinador adecuado para cada uno de nosotros. Así que va nuestra pequeña guía básica para elegir tu afinador...
 
Analógico o digital

Es probable que ésta sea la primera duda que te asalte a la hora de hacerte con tu primer afinador. ¿Debería ser analógico o digital? ¿Es mejor uno que otro? La diferencia entre ambos formatos estriba, principalmente, en qué elemento te muestra la afinación de tu guitarra. En un afinador
analógico, una aguja se encargará de esto, mientras que en uno digital lo hará una representación gráfica de una

aguja sobre algún tipo de pantalla LCD, o directamente unos LED que mostrarán la nota actual de tu cuerda y otras informaciones (grados de desajuste, si está más grave o más aguda, etc.). Hay quienes juran sobre una aguja física, real y analógica, para sus ajustes de afinación y no quieren saber nada de lo digital. La razón
principal es que una digital, a fin de cuentas, tiene una serie de posiciones preestablecidas sobre las que puede dibujarse en la pantalla. Pueden ser miles, pero son finitas. Una analógica, en cambio, debería poder mostrar cada mínima variación en el pitch. 

Más allá de esto, el funcionamiento de unos y otros, analógicos y digitales, es prácticamente idéntico (otra cosa
es que hablemos de afinadores estroboscópicos, pero eso es tema para otro día), y la exactitud que han alcanzado los digitales no tiene nada que envidiar a los analógicos. Éstos, además, ofrecen algunos extras muy interesantes. Y, para qué engañarnos, la gran mayoría de afinadores que encontrarás ahí fuera serán digitales, por lo que probablemente acabes de todos modos haciéndote con uno. Más importante nos parece, en cualquier caso, el tipo de afinador que elijas en cuanto a diseño y aplicación. Porque aquí sí tienes varias opciones:
 
 
Afinadores estándar
 
Será, seguramente, el primer afinador que casi cualquier guitarrista compre. Ya sabes, son el típico dispositivo cuadradote y plano que a veces, en
inglés, se llama también “desktop”, es decir, de sobremesa. Básicamente porque su uso exige apoyarlo en alguna superficie, una mesa, normalmente, el amplificador, también, aunque casi siempre el regazo o la rodilla del guitarrista. Los hay cromáticos (que detecta y muestra las

doce notas de nuestra escala occidental) y no cromáticos (que solo refleja notas concretas, normalmente las de la afinación estándar), también conmutables entre ambos modos, analógicos y digitales, caros y baratos, con micrófono incorporado (para poder afinar acústicas) y entrada de jack (para guitarra o bajo eléctricos), y a veces incluso hasta con metrónomo. 
Normalmente pueden calibrarse si fuera necesario, suelen funcionar a pilas, y decimos que suele ser el primer afinador porque es el típico que un
tendero amable te venderá si su destino es ser usado principalmente en tu habitación. Porque entre sus desventajas están, principalmente, que resultan incómodos para cualquier situación de directo o local de ensayo, a no ser que seas de los que afinan antes de empezar y luego mantienes la afinación únicamente de oído: sus pantallas no suelen ser especialmente visibles en situaciones de poca luz, sus botones son pequeños, y necesitan estar apoyados en una superficie plana, además de no soler tener jack de salida, por lo que su inclusión en pedaleras es complicada.
 
Afinadores de clip
También llamados “de pinza”, son bastante frecuentes principalmente entre guitarristas acústicos cuyos instrumentos no incorporan algún sistema
de amplificación (que incluyen muchas veces su propio afinador). Hay algo muy poco rockero en tener un afinador de clip en la pala de la guitarra,
donde deben colocarse, ya que detectan el pitch de cada cuerda a partir de las vibraciones que éstas provocan en el mástil. No
obstante, por esto precisamente suelen ser bastante interesantes como opción, ya que no se ven influidos por el ruido externo o el que pueda haber en la señal eléctrica de nuestro rig. Los hay bastante voluminosos, pero también muy pequeños, con tamaños mini que te permiten llevarlos en el bolsillo para colocar y guardar en afinaciones rápidas entre canciones, o tenerlos instalados disimuladamente en la parte posterior de la pala. 
Probablemente no sean la primera opción de un guitarrista o bajista eléctrico, pero no hay que desechar la idea de tener uno en el equipo de directo aunque solo sea como backup, o para situaciones de muchas interferencias en nuestra señal. O para quienes no quieren tener que desenchufarse para afinar en el estándar que queda detrás, sobre el ampli. O sí, incuso para ésos seres extraños que dicen que son guitarristas pero no tocan con un montón de pedales a sus pies... ¡Raros!
 
Afinadores de suelo
Es decir, pedales afinador. También conocidos como el afinador más popular hoy en día ya que, bromas aparte, lo común actualmente es que quien más y quien menos tenga algunos pedales como parte indispensable de su equipo. Y el afinador suele estar precisamente entre ellos. Son también, normalmente, los que más extras ofrecen, desde afinaciones alternativas hasta los que funcionan directamente como afinadores polifónicos: rasgueas todas las cuerdas a la vez, y el display te muestra la afinación de todas al mismo tiempo, algo muy práctico para comprobaciones rutinarias entre temas en directo. Son digitales casi por sistema, y al estar pensados para colocarse en pedaleras, tienen interruptor de pie, jack de salida y funcionamiento silencioso. Es decir, que sirven, además, como un efectivo “mute” para tu rig si así lo quieres. Tu audiencia lo querrá, eso seguro, antes que escucharte afinar una y otra vez con tu afinador de pinza...
 
Otras opciones: del rack al Min E-Tune
Por supuesto, la mayoría de marcas suelen ofrecer versiones en rack de los pedales afinadores más conocidos. De hecho, en la época dorada del
rack, era aquí donde podía encontrarse habitualmente el afinador. También, si lo tuyo son los emuladores digitales tipo Eleven Rack o Axe FX, éstos incluyen su propio afinador... que en algunos casos incluso puede leerse en la propia controladora midi que emplees para cambiar presets y efectos.
 
Sin embargo, estamos convencidos de que el futuro de la afinación lo marcan ingenios como el Min E-Tune que incorporan muchas de las nuevas
guitarras. Se acabaron los cacharros extra que llevar en la mochila, la funda o la pedalera. El afinador se encuentra en la propia guitarra. Y, además, no hay que hacer nada para afinar: aprietas un botón para ponerlo en stand-by, rasgueas tus cuerdas, y él solito se encarga de ajustar cada cuerda a su nota exacta con las clavijas robotizadas. Puedes seleccionar o almacenar, además, afinaciones alternativas, para cambiar en cuestión de segundos entre unas y otras sin quebraderos de cabeza. Y si quieres afinar manualmente, también puedes hacerlo, ¡faltaría más! Lo dicho, el futuro de los afinadores... ¡que ya es presente!
 
Extraído de GibsonGuitar.es

 

 

 

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